El hotel Lusso Infantas, por su privilegiada ubicación en el centro de Madrid, está muy cerca de numerosas calles con mucha historia en la ciudad. Como la Calle Princesa, una de las más conocidas de Madrid por varios motivos. En primer lugar por ser uno de los principales accesos de la ciudad ya que cuando entramos por la A-6, al pasar Moncloa ya nos encontramos aquí. En segundo lugar por su carácter comercial y en tercer lugar porque atravesándola llegamos a la Plaza de España y a continuación a la Gran Vía, sin duda una de las más concurridas de la capital. Por estos y otros motivos la Calle Princesa es especial, pero, ¿Alguna vez te has planteado a qué princesa se refiere?
La Calle princesa es habitualmente nombrada por su céntrica situación y su carácter comercial, pero pocos son los que se preguntan de qué princesa estaremos hablando. Pues bien, se trata de María Isabel Francisca de Asís (Isabel de Borbón), conocida popularmente como “la Chata”.

Hija primogénita de la reina Isabel II, con solo mes y medio de edad vivió un intento de asesinato a su madre cuando el cura Martín Merino atentó contra ella el lunes 2 de febrero de 1852, día en el que La Reina iba a presentar oficialmente a La Princesa recién nacida en la Basílica de Atocha. El cura Merino intentó darle muerte con una puñalada en el pecho, la Reina se desplomó inmediatamente con la infanta en sus brazos pero todo quedó en un susto ya que el espesor y la dureza del corsé de Isabel II amortiguó la puñalada.

Intento de asesinato de la reina
Isabel de Borbón fue princesa dos veces pero nunca llegó a reinar. En primer lugar dejó de ser heredera a los seis años, con el nacimiento de su hermano Alfonso XII. Su segunda oportunidad vino al proclamarse Princesa de Asturias, aunque tampoco reclamó el trono en esta ocasión.
Aunque nunca ambicionó el trono sí que estuvo ligada a la política, ya que desempeñó un papel fundamental en la restauración que coronaría a su hermano Alfonso XII y apoyó a la regente María Cristina y supervisó la educación de su sobrino Alfonso XIII. Además viajó por España, Europa y América en representación oficial.
También Condesa de Girgenti, lo que más se recuerda de esta mujer no fueron sus títulos sino el enorme cariño que el pueblo le tenía. Se la recuerda como la infanta más carismática de la historia de España, muy querida y capaz de mezclarse con el pueblo y ganarse el respeto y la admiración de muchos.
Una de esas muestras de cariño se produce cuando, al proclamarse la II República con el derrocamiento de Alfonso XIII en 1931, ella fue el único miembro de la familia Borbón a la que no se invitó a abandonar el país. No obstante ella decidió no dejar a su familia y dirigirse a París, donde murió solo cinco días después del destierro por causas naturales.
La Princesa cuenta en la actualidad con dos monumentos levantados en su honor, uno en el Paseo de Rosales y otro en la Granja de San Ildefonso donde se encuentra enterrada, además por supuesto de ésta conocida calle, sin duda la más importante de sus conmemoraciones aunque sea desconocida por muchos.