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jul 28

De dulces por Madrid

De dulces por Madrid

Todas las ciudades tienen sus dulces tipicos: en Toledo es el mazapán, en Segovia el ponche… Madrid, al ser un crisol de culturas y una ciudad por la que han pasado muchas razas y nacionalidades, dispone de una combinación de dulces que, en su mayoría, provienen de otros lugares. Aún así, a lo largo de los años se ha consolidado una rica tradición pastelera y confitera. Hoy en día la calidad de la pastelería madrileña es realmente destacable, como podrás comprobar si te acercas personalmente a alguno de los locales que mencionamos más al final. Como en el resto del país, la oferta se divide en dulces de todo el año y aquellos que se producen en fechas específicas, aunque la línea divisoria entre ambos se desdibuja cada vez más.

Pastelería estacional

Torrijas

Las torrijas son típicas de Semana Santa

Con motivo de diversas festividades nacionales o locales, se elaboran algunos dulces y pasteles especiales, que sólo suelen estar disponibles de forma generalizada durante algunos días o semanas, en torno a la fecha de la celebración correspondiente. No obstante, hoy en día puedes encontrar de todo durante todo el año, si buscas un poco por las diversas pastelerías más conocidas de la capital.

  • Comenzando por Enero, tienes los panecillos de San Antón (también conocidos como “panecillos del Santo”), que se toman con la romería de San Antón Abad y que tradicionalmente se acompañan con aguardiente.
  • Luego, en Semana Santa, encontrarás torrijas en cualquier pastelería que se precie, para tomar a cualquier hora del día, pero especialmente en el desayuno y la merienda. Hace muchos años, en época de la tabernas, las torrijas se servían acompañando a los chatos de vino.
  • Poco después, en San Isidro, puedes encontrar, por ejemplo, las rosquillas tontas y listas, además de las francesas. Por las mismas fechas también te tropezarás con las rosquillas de Santa Clara. Y siguiendo con el tema de los roscos, en San Isidro asímismo son típicos los Roscos de Santo que también se conocen como rosquillas de San Isidro.
  • Llegado el invierno, por Todos los Santos los aparadores de las pastelerías se llenan de Huesos de santo, así como de buñuelos de viento (que tradicionalmente se tomaban con aguardiente).
  • Y ya por Navidad (aunque técnicamente corresponde a Enero) está el tradicional Roscón de Reyes, con nata o sin ella, pero siempre con fruta confitada y su correspondente Rey y Haba. Para aquellos lectores de fuera de España y que desconozcan la tradición, diremos que en el roscón se esconden una figurita de un rey y un haba seca. El que encuentre el primero en su trozo es coronado Rey y el que se tropieza con el Haba, ha de pagar el roscón.

Pastelería para todo el año

Roscón de Reyes

El Roscón de Reyes puede ser tal cual o relleno

Hay toda una serie de dulces que puedes encontrar durante el año entero y que la mayoría de pastelerías te pueden ofrecer de Enero a Diciembre, aunque cada una suele especializarse en determinadas cosas. La oferta incluye suizos, buñuelos de viento, sencillos o rellenos, las tejas y los picatostes, napolitanas de crema o chocolate, rosquillas de todos los tipos y, como no, los barquillos. Estos últimos aún es posible adquirirlos en la calle, de mano de los famosos barquilleros, especialmente en fiestas. Normalmente el cliente gira una ruleta y el resultado de ésta determina cuántos barquillos se puede llevar por el precio establecido.
Luego están los bartolillos, que son una especie de delgadas empanadillas fritas rellenas de crema con aroma de limón. Si te llaman la atención, aquí incluimos la receta tanto de la crema, como de los propios bartolillos.

Receta de los bartolillos de crema

Bartolillos de crema

Bartolillos de crema

Ingredientes para la crema:

75 gramos de azúcar
1 piel de limón (sin lo blanco de la cáscara, que da amargor)
75 gramos de harina de trigo
2 huevos
1/2 litro de leche
25 gramos de mantequilla

Preparación de la crema:

Coloca los huevos y el azúcar en un cuenco, batiéndolo todo hasta formar una mezcla uniforme. Luego añade la harina y deslía todo el conjunto en un poco de leche fría. A continuacíón pon el resto de la leche a cocer con la piel del limón y, cuando se inicie la ebullición, agrega la mezcla anterior. Déjalo cocer lentamente, sin dejar de remover con la espátula, durante unos cinco o seis minutos. Pasado este tiempo, retíralo del fuego, añada la mantequilla, mezclando todo bien, y deje que se enfríe.

Ingredientes para la masa:

1/4 l de aceite de oliva
250 kg de harina de trigo
2 huevos
100 ml de leche entera
100 gramos de manteca de cerdo

Preparación de los Bartolillos:

Mezcla la harina con la leche, los huevos, la manteca de cerdo y el azúcar hasta lograr una masa de consistencia uniforme, parecida a la empleada para hacer empanadillas fritas. Trabaja bien la masa, extendiéndola con el rodillo, hasta lograr una lámina delgada pero que no se parta al manipularla. Córtala en triángulos isósceles, que se unen por sus bases de dos en dos. Coloca una cucharada de crema sobre uno de ellos y cúbrelo con el otro, uniendo sus bordes con una ruedecilla cortapastas. Luego fríelos en aceite bien caliente, bien fritos, hasta que queden dorados e inflados. Una vez fritos colócalos en una fuente plana, espolvoréalos con el azúcar molida y canela en polvo. Ya están listos para servir.

Pastelerías de Madrid que deberías visitar

Aunque la lista de pastelerías interesantes podría prestarse a un post propio (y bien largo), aquí vamos a incluir algunas de las más famosas, por si quieres darte un paseo a propósito para probar alguna de sus especialidades, o por si te encuentras en las cercanías y te apetece algo dulce. Así, de repente ;)

Antigua Pastelería del Pozo
C/Pozo, 8
Cuenta la tradición que, hace años, en la zona en que se ubica, existía un pozo al que se habían arrojado las reliquias de unos santos y que por eso ocurrían cosas misteriosas que atraían la atención de los madrileños de la época. De ahí el nombre de la calle y, por añadidura, de este establecimiento, fundado en 1830. Elaboran dos tamaños de roscones de Reyes durante todo el año, ambos sin relleno. Del Pozo es conocida también por sus planchas de hojaldre hechas a mano y rellenas de crema o cabello de ángel. Además, elabora turrones de Alicante, de Jijona, de yema tostada, de chocolate y whisky y hasta pan de Cádiz: un bollo de mazapán con yema, membrillo y coco.

Boñar
C/Coslada, 10
La casa madre fue fundada en 1880 por Nicanor Rodríguez González en Boñar, un pueblo de León. Hace 45 años sus nietos abrieron este local en Madrid, y su estrella es un postre al que han bautizado con el nombre de su abuelo, los nicanores, ya que fue él quien les dio la receta del finísimo hojaldre con el que está hecho. La pastelería es conocida también por sus roscones, rellenos de nata, trufa o crema.

Casa Mira
Carrera de San Jerónimo, 30
En 1942 los sucesores de Luis Mira abrieron este local de visita obligada en Navidad. Está especializado en la fabricación de turrones artesanales que comercializan durante todo el año. Los hace de todo tipo: de Alicante, de Jijona, de yema, de yema tostada, de chocolate, de fruta y de Cádiz. Además tiene mazapanes, polvorones, guirlaches y roscones de Reyes. Su oferta también incluye los dulces típicos de cada festividad: así, en noviembre elabora huesos de santo y, para San Isidro, las famosas rosquillas.

La China
C/Beata María Ana de Jesús, 2
El confitero de la Casa Real de Alfonso XIII abrió esta pastelería allá por 1926. Llegó a tener hasta 5 establecimientos, de los que queda sólo éste. En él se preparan roscones de Reyes y dulces típicos de las festividades religiosas, como los panecillos de San Antón o las torrijas.

La Duquesita
C/Fernando VI, 2.
Abierta en 1914, fue traspasada al padre de los actuales dueños en 1932. Gozó de una gran fama en el Madrid antiguo y era visitada por personajes tan ilustres como la Reina María Cristina. En aquella época se dedicaba a preparar cruzamientos: cajas de bombones o de pastelillos de mermelada con las que los caballeros que ingresaban en una orden militar obsequiaban a sus familiares. Estos dulces se decoraban con la cruz de la orden a la que se fuera a pertenecer, la de Santiago o la de Calatrava. En la actualidad, ante una muñeca de alabastro que preside el local y que pudo inspirar su nombre, realizan roscones, turrones, pastelitos de Gloria y polvorones.

Edelweiss
Galileo, 93
En 1994, un asturiano que trabajó en un restaurante alemán decidió pasarse a la rama de la pastelería y ha convertido este local es uno de los pocos que realizan dulces de Alemania y de Europa Central en la capital. Aunque también elabora los postres típicos españoles, como el roscón de Reyes, los turrones y los mazapanes, se centra más en ofrecer otros no tan conocidos por estas latitudes como el stollen (pan de Navidad alemán), la tarta Sacher, el baumkumchen (bizcocho que se asemeja al corte del tronco de un árbol), el apfelstruddel o la selva negra.

Embassy
Paseo de la Castellana, 12
La inglesa Margaret Taylor fijó su domicilio en el número 12 de La Castellana y en los bajos del edificio fundó este mítico salón de té que poco a poco se fue agrandando hasta incorporar una pastelería de dulces típicamente anglosajones. Corría el año 1931 y, desde entonces hasta ahora, Embassy –que hoy cuenta además con un restaurante– ha visto pasar por sus salones a la flor y nata de la vida social madrileña. En su obrador se crean tartas y pastelitos de limón y una espectacular tarta Perigord compuesta por bocaditos de nata y chocolate que se apilan en forma de cono y a los que se le añade una finísima hebra de caramelo. A partir de año nuevo realiza los roscones de Reyes, que van rellenos de nata, crema y chocolate y que guardan una esperada sorpresa en su interior.

Gravina
Gravina, 22
Suele preparar los dulces de cada época, entre los que se encuentra el roscón de Reyes relleno de nata, trufa, crema o cabello de ángel. Sin embargo, los maestros pasteleros de Gravina sienten especial atracción por la elaboración de postres típicos andaluces. Así, es posible encontrar pastel de Motril, un milhojas con crema y cabello de ángel; marialuisas, milhojas de crema, nata, chocolate y manzana o piononos de Santa Fe, un bizcocho relleno de crema emborrachado en almíbar con crema tostada por encima.

La Mallorquina
Puerta del Sol, 8
Este establecimiento tiene más de 100 años y en toda su andadura sólo ha cambiado de dueños una vez, cuando la familia de su fundador, el mallorquín Juan Ripoll, la vendió durante la guerra. Desde entonces, y gracias a su situación privilegiada en el centro de la ciudad, los clientes se agolpan en sus mostradores para degustar napolitanas de crema o de chocolate y rosquillas.

Neguri-Max 63
Alberto Aguilera, 14
Neguri, afamada por sus excelentes tartas Capuchinas, se inauguró en 1948 y más tarde se fusionó con la charcutería de delicatessen Max 63 para formar un curioso tándem de propuestas dulces y saladas. Aparte de las Capuchinas, también ofrece rusos, bavaroises, suspiros y pasteles de arroz con leche. En Navidad prepara roscones de Reyes, bien vacíos, bien rellenos de nata, trufa o crema y turrones.

El Riojano
C/Mayor, 10
Dámaso de la Maza, pastelero de la Reina Isabel, y riojano, fundó este establecimiento en 1855. Además de ser pastelería, también dispone de un salón de té y en el que se puede disfrutar de todos los dulces que salen de su obrador al instante. El roscón se puede encontrar los 365 días del año, así como las famosas pastas del Consejo (de limón), los bartolillos y los pestiños. No abandona las tradiciones y sigue elaborando los dulces típicos de cada fecha religiosa, como las gargantillas por San Blas.

Venecia
Plaza de San Amaro, 1
Fue inaugurada en 1960 y, desde entonces, se mantiene purista en sus formularios. Su tarta San Marcos, hecha con piña, Cointreau y nata, es uno de sus mayores atractivos, aunque no hay que olvidarse de la tarta de espuma de cava, muy ligera y elaborada a base de un batido de yemas y claras, pasas, chocolate blanco y pasas maceradas en cava. En su gran obrador, a la vista del público para garantizar un trabajo limpio, se preparan siete tamaños de roscón de Reyes, mazapanes, mantecados, polvorones y turrón de cava.

Viena Capellanes
Goya, 37 (y otros)
La tarta Sacher de esta casa fundada en 1873, inicialmente como panadería en la que se comercializaba un desconocido pan vienés, representa su oferta más demandada. Indicada para los más chocolateros, está elaborada con chocolate negro, bizcocho, cerezas y ron. En Navidad, en todas las sucursales repartidas por diferentes puntos de la capital tiene roscón de Reyes y turrones artesanos de Cádiz, de chocolate, de yema y de nueces.

Villa Versalles
C/Rodríguez Marín, 82
Lleva 76 años abierta, de los cuales 50 los pasó en la exclusiva calle Serrano. De tradición familiar, sus actuales propietarios preparan pastas de té y tarta Capuchina como especialidad. Además, hace roscones de Reyes que, normalmente, dejan vacíos aunque a petición del cliente los rellenan de nata, trufa y crema. En cada época hacen su dulce correspondiente: rosquillas o buñuelo dulce típico de la epifanía.

Y si no te gustaran los dulces, no olvides mirar en el apartado de pastas saladas…la oferta es igual de variada, amplia y tentadora.