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ago 03

Una visita al Palacio Real y la Plaza de Oriente

Foto de Bernard Gagnon, Creative Commons Atribución 2.0

Fachada principal del Palacio Real

Dentro de los edificios monumentales de la capital, uno de los que hay que destacar, sin duda, es el Palacio Real. Aunque los Reyes residen habitualmente en el Palacio de la Zarzuela, en realidad la residencia oficial del Rey es el Palacio Real de Madrid. El edificio de estilo barroco se utiliza principalmente para las ceremonias oficiales y es el mayor palacio de toda Europa Occidental. Las cifras de la construcción son impresionantes, ya que tiene una extensión de 135.000 metros cuadrados. Para que te hagas una idea, un campo de fútbol tiene unos 7.000 metros cuadrados, así que el palacio ocupa lo mismo que unos 20 campos. Cuenta con 3.418 habitaciones, muchas de ellas repletas de un patrimonio artístico muy importante (como los Stradivarius Palatinos, por ejemplo). En ocasiones al Palacio Real también se le llama “Palacio de Oriente”, por la plaza que da a una de sus fachadas y de la que hablamos algo más adelante.

Origen y uso del palacio

Foto de Konstantinos, Creative Commons Atribución 2.0

Palacio Real, desde los jardines de Sabatini

Cuando, en el año 1.700, llegó al trono Felipe V de Borbón, consideró que el antiguo alcázar (que se erigía en el lugar en el que hoy en día está el palacio y fue destruido por un incendio en 1734) era demasiado sobrio y anticuado, de modo que mandó construir el palacio sobre las ruinas del Real Alcázar. Su construcción comenzó en 1738 en base a los planos del arquitecto Filippo Juvara, que fueron modificados posteriormente por Juan Bautista Sachetti. La conclusión de las obras fue realizada por Francesco Sabatini (que ahora tiene unos jardines con su nombre al lado del palacio y que son los que aparecen en la fotografía de la derecha). Sabatini no sólo se encargó de terminar el edificio sino que, ya que estaba “metido en faena”, lo reformó y amplió. Dejándolo listo para el primer monarca que vivió entre sus paredes de forma continua: Carlos III. Y la última figura real que lo habitó como residencia permanente, fue Alfonso XIII.

Interiores del palacio

Fotografía de Fabio Alessandro Locati, Creative Commons Atrbución 3.0

Salón del trono del Palacio Real de Madrid

Aunque la arquitectura del palacio ya merece la visita de por sí, lo cierto es que un paseo pos sus pasillos y salas resulta realmente interesante, especialmente si la visita es guiada, para descubrir todos los entresijos de la construcción y las pequeñas historias que los guías saben hilar tan bien en diferentes puntos de la visita.

El interior del palacio tiene una enorme riqueza artística, tanto en lo que se refiere a su construcción como a la decoración de sus salones y las obras de arte que engalanan sus salas y pasillos. Podrás ver pinturas de artistas como Velázquez, Francisco de Goya y Caravaggio, así como frescos de Corrado Giaquinto o Giovanni Battista Tiepolo. Luego está la colección de la Armería Real, una de porcelana, una de relojería, así como el mobiliario y la platería. Hoy en día la tarea de gestionar todo esto recae sobre Patrimonio Nacional, que depende del Ministerio de la Presidencia. Si quieres más información sobre el Palacio Real, consultar los horarios y las posibilidades de visita, tienes toda la información en su web.

La Plaza de Oriente

Fotografía de Pazit Polak, Creative Commons Atribución 2.0

Plaza de Oriente, Madrid

La Plaza de Oriente linda con una de las fachas del Palacio Real. José I Bonaparte fue uno de los principales impulsores de la creación de esta plaza y mandó derribar las casas medievales situadas sobre su solar para crear el espacio necesario. La plaza es rectangular, pero uno de sus lados es curvo y en él se encuentra el Teatro Real.

En el interior de la misma hay una colección de esculturas de veinte reyes españoles, correspondientes a cinco visigodos y a quince monarcas de los primeros reinos cristianos de la Reconquista. Uno de los atractivos de la Plaza de Oriente es el Café de Oriente, conocido en todo Madrid y que merece una visita para degustar alguna de sus especialidades. En resumen, si tienes una tarde libre y te quieres acercar al centro, tanto el Palacio como la Plaza son destinos interesantes.